lunes, 10 de agosto de 2009

Génesis

No recuerdo con exactitud el día que decidí estudiar medicina, tampoco quiero romperme la cabeza pensando en eso. Pero sí el día en que se los hice saber a mis padres; un mes de julio cumplía 15 años.

Mi viejo quería que siguiera sus pasos; pero odiaba y sigo odiando la física, motivos tal vez porque lo tuve de profesor en alguna ocasión. Y mi vieja, bueno, en algún momento me hizo saber de sus intenciones para mi en cuanto a ciencias políticas; definitivamente no podía ser mas opuesto a lo que quería.

Aceptaron conformes y decidieron darme el apoyo. Llegado el momento estaba en duda el lugar, que Universidad sería la más conveniente; me termine decidiendo por la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste Argentino) y como es tierra extranjera tuve que iniciar los trámites de alguna manera de carácter diplomático (gracias yiyo por el favor en la embajada y en otros momentos) fue un embrollo; mucha pero mucha burocracia.

Al final me inscribí y terminada las vacaciones tenía que empezar con el cursado.

Recuerdo el día que dejé mi casa; fueron todos a despedirme en el puerto y en un momento empezaron las lágrimas, también estuvo presente una ex-novia. Es loco, porque uno piensa que al dejar su casa, se desprende de todas esas cosas que lo definen a uno.

En fin; no tenía ni siquiera un lugar donde quedarme porque no conocía nada de la ciudad y por sobre todo porque era otro país, el único contacto que tenía era una vieja amiga que estaba intentando el ingreso hace ya varios años, es así que le solicité me averigüe por alguna habitación en el sitio donde ella vivía, lo último que supe de ella es que como no pudo ingresar a la carrera y fue hasta Cuba a probar, tengo entendido que ya debe estar terminando la carrera.

Descripción de la pensión y parte de mi noble choza: Edificio sumamente antiguo, ubicado en zona céntrica de la ciudad, con una entrada casi oculta al público; casi que podría definirlo como un antro. En cuanto a mi habitación, sumamente oscura, dada la ubicación en el edificio recibía muy poco del sol durante el día, totalmente vacía tenía mis libros tirados en el piso y una valija de ropas, nada más. En otra entrada voy hacer mención a la pensión que sin lugar a dudas se merece lo suyo, en ese lugar viví lo que no viví en años de mi vida.

Ese primer año no pude ingresar a la carrera, simplemente recuerdo lo mal que me sentía, que tenía que volver con la cabeza gacha y decirles a todos que no pude lograrlo. En ese mismo tiempo había cortado con mi ex novia y está por demás decir que, fueron los peores meses por los que pasé.

Pero todo sirvió de cimiento para construir cierta personalidad, para aprender que por mas larga que sea la tormenta el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

El año que siguió a ese volví y pude vencer a mis demonios y terminar con lo que fue la peor de las materias desde que empecé (Introducción a las ciencias médicas).

2 comentarios:

  1. Si, te comprendo muy bien. Algo similar me ocurrio ami.
    un saludo

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  2. Con esta entrada has conseguido refrescar el momento justo en el que dejaba mi hogar para comenzar a vivir en un piso desconocido de una ciudad deconocida.
    Muchas gracias por tu comentario!! Y ya sabes, cualquier apotración será genial.
    Cuidate y seguimos en contacto!!
    :D

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