martes, 11 de agosto de 2009

Carrera Contra el Tiempo

En estos días estuve meditando sobre un hecho un tanto particular, que muchas veces todos obviamos, y que sin lugar a dudas estoy de acuerdo en que tenga que ser así.

Puede que mi carrera me haya acercado mucho a este hecho, y aunque muchas veces pensamos como nobles estudiantes de medicina que terminamos venciendo a la larga lo perdemos; creo que lo vemos con mas claridad una vez adquirida cierta experiencia en el ámbito médico.

Si aún no captaron de lo que estoy hablando; me detengo para decirles que hago mención a “la muerte”. Este hecho bastante particular al que muchas veces los médicos nos sentimos ajenos como inmunes a ella.

Hace unas semanas atrás, me ocurrió algo y mas precisamente a una amiga, compañera del ambiente médico, el fallecimiento de una madre a los 45 años de edad; sí, como acaban de leerlo tan joven. La madre después de una excelente elaboración en cuanto a historia clínica se refiere, diagnóstico clínico acompañado de exámenes complementarios apropiados, llegaron a la conclusión de que indefectiblemente padecía un carcinoma de colon, en un estadio aún quirúrgicamente manejable y por sobre todo con un pronóstico de sobrevida bastante bueno.

Cuestión que fallece, no quisiera detenerme a explicar la razón, porque implica tener que objetar ciertos procedimientos de un colega y no es el motivo de esta entrada.

En cierto momento nos adentramos en la piel de la paciente, siempre lo hacemos, pero nunca tanto, estoy hablando desde mi persona. Y no pude evitar pensar que no estoy ajeno a ese hecho; que aunque no sepa la hora ni el momento preciso, me llegará a mi, y a personas queridas.

Pensar que en algún momento mis padres no van a estar más, me inquieta y me roba parte de mis horas de paz. Sin embargo, sé que no soy el único, sé y entiendo que es una situación común.

Simplemente quisiera que alguna vez, la medicina pueda vencer al mayor de sus enemigos, la misma muerte.

En cierto momento de borrachera extrema junto a mi padre, me dice algo que lo tengo siempre presente. “Te imaginas de que manera deben envidiarnos los dioses, porque vivimos la vida sabiendo que todo esto alguna vez termina, es por eso que aprovechamos y disfrutamos cada copa de vino como si fuese el último, y para ellos todo siempre es igual” seguidamente se ríe y me dice que ebrios estamos hijo.

4 comentarios:

  1. nunca me ha gustado la muerte por que es injusta....llega para otros y tu te mueres con ellos pero sigues vivo, si llega para alguien que quieres deberia llegar para todos por igual...es bastante injusta.
    saludos y gracias por tus palabras en los relatos del Yo...
    te seguiré!

    ResponderEliminar
  2. Los que se van, quedan conmigo, forman parte de mi
    eso nadie puede cambiarlo.

    La muerte de afectos siempre ne hicieron mas fuerte...aprendi que todo cambia, que la vida es fragil y pasa como un soplo...

    Lo aprendi muy joven, quizas esto ma hace vivir con pasion y felicidaz.

    un beso

    ResponderEliminar
  3. querido, te diré algo desde mi más profundo sentimiento... "poco sabe la medicina sobre la muerte". Seguramente, ello se debe a que los que padecen y buscan refugio en los saberes lo hacen pretendiendo que "alguien" los regrese al estado de salud. A lo largo de mi vida he aprendido (nadie te lo enseña en ninguna universidad) que las visiones médicas de la muerte en Japón no coinciden con las de Estados Unidos de Norteamérica como tampoco lo hacen con las del África o con las de las culturas musulmanas... A decir verdad, muchos tratados médicos avanzan sobre la muerte pero ninguno se acerca ni por aproximación a realidades que te podrías enfrentar si te toca hacer onco-hematología pediátrica donde los niños suelen tener visiones de la muerte que te enriquecen el alma... algo semejante ocurre con madres que mueren en el acto de alumbrar... y reiteradas experiencias que nutren el conocimiento con un "algo" que nos excede por lejos... en lo particular, entiendo que la muerte es simplemente "irnos", esto es cambiar de estado físico (de corporal a gaseoso o quizás electromagnético). Mis muertos (familiares que son muchos), están presentes en cada día de mi vida, incluyendo a aquellos que me impusieron las ciencias de salud como método de vida... por algo será. Un abrazo andino. Víctor

    ResponderEliminar
  4. Hoy ha sido un buen dia :)
    Me estoy topando con blogs muy interesantes, y el tuyo es uno de ellos. Soy nueva en blogspot, y bueno, no lo solo estoy porque me gusta de vez en cuando escribir, sino porque tambien me gusta leer a los demas.
    Un saludo y de nuevo muy buen blog :)

    ResponderEliminar